miércoles, 20 de agosto de 2008

Las "frauen"

Hola! Ya estoy aquí de nuevo. Hoy quiero hacer un poco más de retrospectiva, porque aunque sólo tengo 2 meses y 15 días, ya me han pasado muchas cosas, y me gustaría ponerlas aquí para poder recordarlas bien, y que no se pierdan en el olvido. Me gustaría contaros, por ejemplo, todas las visitas que hemos tenido en casa en este tiempo, y lo bien que nos lo hemos pasado. Yo digo que suerte que han venido, por que si no a mi mamá le da un patatús de extrañar Barcelona... Pero de las visitas os hablaré en próximos posts. Hoy os cuento de las frauen, o así las bautizaron los abuelos Carlos y Cecilia. Ya os conté que cuando tenia 4 horas me mandaron del hospital para casa. Y eso porque allí no había lugar para que pasáramos la noche, según ellos que nos encontrábamos demasiado bien para una cama...Total que a las diez de la noche, nos echamos la manta al cuello (nunca mejor dicho, me envolvieron como un salchichón) y ala, al maxi-cosi y a casa en el Saab de papá. Suerte que también venían los abuelos de Fryslan.
Y a la mañana siguiente, a las 7.50 vinieron ELLAS: Las frauen. Una pequeña gran reconciliación de mi mamá con el sistema holandés, que incita a tener que parir en casa y sin epidural!! Las frauen es lo que aquí se llama kraamzorg, que es una especie de puericultora que viene a casa unas 6 horas por día los primeros 8 días de vida de un bebé para ayudar a la mamá y al papá. En realidad es una, pero a nuestra casa vinieron dos, una con experiencia y una joven aprendiza, pero entre ambas además tenían 8 hijos! Entre las tareas de las frauen se encuentran: cuidar y hacer las revisiones del bebe y la mamá, asistir al inicio de la lactancia, enseñar a los papás a cuidar a su bebé como por ejemplo a bañarlo (desde el segundo día!), y además pasar el aspirador, mantener habitación y baño de la mamá limpios, preparar desayuno y lunch, y servir café con anises azulyblancos a las visitas. Además, traerle fruta fresca a media mañana a la mamá y insistirle en que duerma, aunque ella se resista todo el día.

También vinieron a casa del hospital a hacer el seguimiento, a pesarme con una balanza portátil muy divertida, parecida a en las que se pesan los pollos, (y yo 3.400 la primera semana, qué tal?). Además vino otra mujer con pinta de Srta. Rottenmayer a pincharme el talón y a probar con una maquinita llena de cables, a ver si yo escuchaba bien, y según las frauen me porté muy bien porque no lloré. (Es que yo quería salir bien en el test y cuando lloro, ya no oigo nada!!)
Además de todo, las frauen me hacían de secretarias, porque llevaban un diario en que escribían todo lo que me pasaba a mi y a mi entorno, desde la temperatura, hasta las tomas, pasando por las veces que ensuciaba el pañal y hasta los logros de la selección holandesa de fútbol. Eran estupendas, desde aquí una medalla para ellas y una para el sistema holandés que obliga al seguro a cubrir los gastos! Un secreto: tan bien los hicieron las frauen que, el día en que se fueron, mi mamá no pudo evitar echar algunas lagrimillas, al sentirse irremediablemente abocada a enfrentarse, ahora un poco más sola, a la imposible tarea de ser mamá...


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